Correr en la Sierra Tarahumara no es para cualquiera, y menos cuando hay que plantarle cara a la altura con el orgullo por delante. Los atletas chihuahuenses Nallely Mendoza y Jesús Aggi dieron una auténtica cátedra de resistencia y se coronaron como los ganadores absolutos en la primera edición del 21K Creel “Por la Magia que se Corre”. El Pueblo Mágico se vistió de gala para recibir a un total de 500 competidores que llegaron con la ilusión de devorarse los kilómetros, pero al final del día la victoria se quedó en casa, recordándole a las visitas quiénes son los verdaderos dueños del terreno.
Certificación mundial para una ruta rompe-piernas
El evento no fue ningún paseo de campo dominical para ir a tomarse fotos. Además del medio maratón, la justa contempló las distancias de 10K y 5K, divididas en categorías por edad y una muy digna categoría para débiles visuales. La ruta obligó a los corredores a quemar suela por las principales arterias de la comunidad y a sufrirle en las exigentes rúas de los caminos aledaños. Para ponerle el sello de seriedad —y que luego no salgan con que la distancia estuvo “mal medida”—, la carrera contó con la certificación oficial de la World Athletics y una altimetría de infarto cercana a los 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar, ideal para sacarle el aire a los que venían muy gallitos de tierras bajas.
La recompensa al esfuerzo valió cada gota de sudor en la montaña, dejando una bolsa total en efectivo a repartir de 46 mil pesos que cayó de perlas a los que sí aguantaron el ritmo.
Hubo billete verde en los 21K generales, sus respectivos reconocimientos por categorías para presumir en la sala, y medallas de participación para todo aquel que logró cubrir la distancia oficial antes de que las piernas le dijeran que ya no más.

Un maratón de puro corazón por Kaleb
Pero lo verdaderamente valioso de esta jornada serrana fue su tremendo enfoque solidario, demostrando que el deporte norteño tiene tanto corazón como zancada. De manera paralela a los cronómetros, se impulsó la recaudación de 100 mil pesos destinados por completo a apoyar a Kaleb, un valiente niño de siete años que padece distrofia muscular. Los recursos serán utilizados para cubrir sus gastos médicos, terapias y los cuidados especializados que requiere, logrando sensibilizar a toda la comunidad running del estado grande.
El gran héroe encargado de visibilizar esta noble causa sobre el asfalto fue Luis Charevi, quien se fletó los extenuantes 21 kilómetros de la prueba con el único y firme objetivo de conseguir los fondos para el pequeño. Con atletas de este calibre y causas que valen el doble de esfuerzo, el medio maratón de Creel estrena su historia con el pie derecho, dejando la vara muy alta en organización, piernas y calidad humana. ¡Felicidades a los campeones!

