Desde Chihuahua, y ante su gente, el equipo arrancó la campaña 2026 con autoridad, venciendo 38-21 a Raptors del Valle de México. Un marcador que no solo refleja victoria, sino una declaración clara de poder.
El comienzo no fue sencillo. El primer cuarto dejó dudas, con Caudillos abajo 7-6. Pero lo que vino después fue otra historia… una respuesta contundente, precisa, casi inevitable.
Treinta y dos puntos en el resto del partido.
El ataque tomó control.
Jeremy Johnson lideró con seguridad, soltando el balón con confianza y encontrando múltiples rutas hacia la zona de anotación. Cuatro pases de touchdown que no solo sumaron puntos, sino que rompieron cualquier intento defensivo del rival.
Explosividad. Verticalidad. Ritmo.
Una conexión de 59 yardas abrió el campo… otra de 39 lo cerró con puntos. Cada jugada importante inclinó el partido hacia un solo lado.
Y cuando hubo error… hubo carácter.
Tras una intercepción en la primera mitad, Caudillos respondió como equipo grande: sin titubeos, sin perder control. Cada fallo fue corregido con puntos.

La defensa también habló.
Una intercepción antes del descanso cambió el rumbo, convirtiéndose en puntos y ampliando la ventaja. Y no fue lo único… presión constante, ajustes inteligentes, y un rival obligado a reinventarse en cada serie.
Incluso los equipos especiales dejaron huella.
Bloqueo de punto extra… regreso hasta la zona de anotación… dos puntos que pesaron más de lo que dicen los números.
Así se construyó el inicio.
Con ofensiva poderosa.
Con defensa oportuna.
Con ejecución total.
Caudillos arranca 1-0…
y deja claro que esta temporada no es para competir.
Es para dominar.

