Hay derrotas que duelen diferente, y esta es de esas. Los Dorados de Chihuahua viajaron hasta el Estadio Beto Ávila Sherwin-Williams de Cancún, voltearon el marcador en el séptimo inning, empataron en el noveno cuando ya los estaban dando por muertos, y aun así se fueron con las manos vacías luego de caer 7-6 en diez entradas ante los Tigres de Quintana Roo. La historia completa fue de película, solo que con final equivocado.
Arrancando a contrapelo desde el primer episodio
Los locales no esperaron para ponerse cómodos: dos carreras en el primer inning ante Elian Leyva y una más en la segunda dejaron la pizarra 3-0 a favor de los felinos antes de que los Dorados pudieran acomodar el bat. Remontar 3-0 de visitante no es tarea imposible, pero tampoco es el arranque que uno dibuja en el pizarrón antes del juego.
El séptimo fue de Chihuahua, con todo y el silencio cancunense
La reacción dorada comenzó a cocinarse en la quinta entrada, cuando la ofensiva encontró la manera de meterse al partido contra Collin Wiles. Pero el momento grande llegó en el séptimo capítulo: un rally de cuatro carreras que volteó el marcador y dejó momentáneamente callada a la afición local. Marck Contreras, Brainer Bonaci y André Lipcius pusieron los batazos oportunos para colocar a los Dorados arriba 5-3 y con todo el aspecto de cerrar el primero de la serie.
El octavo inning y la mano de Manuel Boscán
Los Tigres no se resignaron. En la octava entrada, Manuel Boscán conectó un doble productor ante Braden Webb que remolcó dos anotaciones y devolvió la ventaja a los locales. De visita, con el marcador en contra otra vez, ese tipo de golpe en el octavo tiene todo para desinflar a cualquier novena, pero los Dorados no leyeron ese guión.

El noveno fue de corazón y los Dorados lo empataron
Cuando parecía que Quintana Roo ya lo administraba, Brainer Bonaci conectó un sencillo y André Lipcius respondió con un doble productor que empató el marcador 6-6 y mandó el duelo a entradas extras. Ese noveno inning fue una declaración de carácter de la novena chihuahuense que merece reconocerse, aunque el resultado final duela.
El décimo inning: la oportunidad que no se aprovechó y la que sí
En la parte alta del décimo, Chihuahua no pudo capitalizar su turno ofensivo y dejó corredores sin anotar, que en extra inning equivale a darle vida prestada al rival. Los Tigres no desperdiciaron la suya: Phillip Ervin conectó el batazo decisivo al jardín central en el cierre del episodio para enviar al plato la carrera del 7-6 final y dejar tendidos en el terreno a los visitantes.
Los números que consuelan y los que explican la diferencia
A pesar de la derrota, los Dorados acumularon 12 imparables y mantuvieron presión constante toda la noche, señal de que la ofensiva tiene argumentos. Del lado contrario, los Tigres respondieron con 15 hits y los aprovecharon mejor en los momentos que importaban: Boscán terminó con cuatro imparables y tres carreras producidas, y Ervin cerró su noche con cuatro hits y tres remolques, incluyendo el que selló el partido.
Por Chihuahua, Bonaci encabezó el ataque con dos imparables y una producida; Lipcius fue el más activo con dos hits y tres carreras impulsadas; Contreras aportó dos imparables y dos producciones; y Juan Yépez sumó tres hits en la noche para mantener consistencia en el lineup. Más que suficiente para ganar un partido regular, menos que suficiente para llevarse este.
Este sábado hay revancha y los Dorados tienen algo que demostrar
La serie continúa este sábado en el mismo Estadio Beto Ávila de Cancún, con primer lanzamiento a las 17:00 horas tiempo de Chihuahua. El equipo sabe que el juego estuvo ahí, que lo tuvieron en la mano más de una vez, y eso puede ser combustible o puede ser carga, dependiendo de cómo se despierte la novena dorada para la revancha.

