Durango, Dgo. — 4 de junio de 2026
Los Dorados de Chihuahua no vinieron a turismo. Llegaron al Estadio Francisco Villa, se llevaron la serie y dejaron a Caliente con la cuenta pendiente. Marcador final: 4-3, y la División del Norte de regreso a casa con la maleta llena y el orgullo intacto.
La noche fue del venezolano Leo Piña, que en el sexto episodio conectó un doble con las bases llenas para desatar el caos en el plato y meter tres carreras de un solo batazo. Bonací, Connell y Lugo salieron corriendo como si les debieran dinero. El 4-1 que puso en el marcador fue suficiente sentencia para que Durango empezara a hacer cuentas.
El que puso el candado fue Emilio Vargas, quien se plantó en la loma y les colgó cinco ceros consecutivos a una ofensiva de Caliente que presume ser de las más peligrosas de la liga. Seis innings, ocho ponches, dos carreras limpias. Salida de calidad, señores. Vargas se va a 2-2 pero con el tipo de actuación que hace que el número no cuente toda la historia.
Eso sí, el duelo tuvo su momento de emoción —y de nostalgia para los locales— cuando apareció Alex “Samurái” Mejía, ex elemento de Dorados, para sacudir un cuadrangular de 434 pies al jardín central con uno en circulación. El exDorado le recordó a su ex casa que todavía existe. Bonito. Pero no alcanzó.
El bullpen hizo el resto del trabajo sin dramas: Raúl Barrón, Demetrio Gutiérrez, Ralph Garza y Braden Webb sacaron los últimos nueve outs con Caliente amenazando en el noveno. Webb se embolsó su cuarto salvamento del año como quien cierra la puerta con llave y se va a dormir tranquilo.
Con este resultado, Dorados (15-27) suma su segunda serie consecutiva, un dato que hay que repetir porque no es menor para un equipo que venía de una racha difícil. Caliente (21-20), en cambio, ya pierde dos series seguidas en casa. Para un equipo que se supone juega mejor en su parque, eso duele.
La gira norteña continúa: Dorados visita a los Saraperos de Saltillo del viernes 5 al domingo 7 de junio en el Estadio Francisco I. Madero. Otro territorio enemigo, otra oportunidad de hacer ruido.

