Cuauhtémoc ganó un thriller 10-9 ante Ciudad Juárez y tomó ventaja en la semifinal de la Liga Estatal de Béisbol de Chihuahua 2026. Víctor Becerril puso el batazo definitivo en la novena y Jorge “La Tocha” Morales anotó la carrera que mandó a los Indios de regreso a casa con las manos vacías.
En una semifinal, el último out puede pesar más que los ocho anteriores.
Y en Cuauhtémoc, ese último out nunca llegó para los Indios.
Los Manzaneros derrotaron 10-9 a Ciudad Juárez en el Juego 1 de la serie semifinal de la Liga Estatal de Béisbol de Chihuahua 2026, en un duelo que terminó de la manera más cruel para el visitante: con un walk-off en la novena entrada y toda la celebración del lado local.
El encuentro, disputado el viernes 7 de agosto en el Gran Estadio Cuauhtémoc, terminó convertido en una auténtica prueba de nervios. Nueve carreras por bando y una sola oportunidad para definir quién se quedaba con el primer golpe de la serie.

La respuesta llegó con el bat de Víctor Becerril.
En la parte baja del noveno episodio, Becerril conectó el imparable que rompió el empate y mandó al plato a Jorge “La Tocha” Morales. El corredor cruzó el home y el estadio explotó: 10-9 para Manzaneros.
No hubo entradas extras.
No hubo oportunidad de revancha inmediata.
Hubo walk-off y ventaja para Cuauhtémoc.
El resultado le da a los Manzaneros algo más que una victoria: les permite comenzar la semifinal defendiendo su casa y obliga a los Indios a buscar una respuesta después de haber tenido el partido al alcance hasta el último episodio.
Jonathan Rico se apuntó el triunfo, mientras que Ángel Garza cargó con la derrota.
Y aunque el marcador terminó siendo una sola carrera, el golpe emocional fue mucho mayor para Ciudad Juárez. Cuando un partido llega empatado a la novena y termina con el rival celebrando en tu cara, la diferencia estadística puede ser mínima; la sensación, no.
Manzaneros encontró al héroe cuando más lo necesitaba.
Becerril puso la pelota en territorio de nadie y Morales completó la jugada que decidió la noche.
Así se ganan estos partidos: no necesariamente con el dominio absoluto, sino con la capacidad de encontrar el último batazo.
Cuauhtémoc ya tiene el primero.
Ahora la presión está del lado de los Indios.
Porque en una semifinal, empezar abajo no elimina a nadie.
Pero perder un juego que termina 10-9 y se define en la última entrada sí deja una pregunta incómoda sobre la mesa:
¿Quién tendrá la sangre fría cuando vuelva a llegar la hora de cerrar el partido?

