La Sexta Zona no vino a jugar a las visitas, vino a dejar clara la jerarquía. Los Manzaneros de Cuauhtémoc abrieron la serie de postemporada con un contundente 10-5 sobre los Rojos de Jiménez, resultado que —para quien todavía dude de quién manda en esta rivalidad— se traduce en una ventaja de 1-0 rumbo al segundo compromiso.
Y ojo, porque incluso el marcador se sintió generoso: algunos reportes iniciales tenían el juego 11-6, como si la ofensiva manzanera hubiera decidido que diez carreras eran insuficientes para el mensaje que querían mandar. Cualquiera de las dos cifras deja el mismo recado: Jiménez llegó a defender su casa y salió con más dudas que certezas.
La ofensiva de Cuauhtémoc fue la protagonista indiscutible, respondiendo justo cuando el partido pedía carácter: en la recta inicial y en los momentos apremiantes, que es donde se separan los equipos de playoffs de los que nomás calificaron de invitados. Los Rojos, por su parte, tuvieron que aprender por las malas que en esta serie no basta con presentarse.
Con el 1-0 en la bolsa, Cuauhtémoc pone la presión donde duele: en la moral de una afición jimenense que ahora necesita ganar de local para no irse contra la pared. La Sexta Zona, mientras tanto, ya sabe a qué sabe la ventaja… y no piensa soltarla fácil.

