De ver aviones desde el patio de su casa a subirse a uno por primera vez: la historia de Juan Cleto que Chihuahua entero debería conocer

Hay victorias que se miden en kilómetros y horas, y hay victorias que se miden en algo mucho más grande: un sueño de infancia cumplido. Juan Cleto, campeón rarámuri de las 100 Millas del Ultramaratón Caballo Blanco, vivió esta semana uno de esos momentos que trascienden el deporte, al realizar su primer viaje en avión para asistir como invitado especial a una rueda de prensa en la Ciudad de México. Chihuahua entero debería sentirse orgulloso de este momento.

Originario de la comunidad de San José de Pinal, en el municipio de Urique, Cleto construyó su historia entre las montañas y senderos de la Sierra Tarahumara, el mismo terreno donde empezó a correr desde niño sin más entrenador que la propia sierra. Ese origen, lejos de cualquier pista profesional o academia, es justo lo que hace de su historia algo que representa lo mejor del deporte de esta tierra: el talento que nace del esfuerzo puro, sin atajos.

Antes de abordar el vuelo desde el Aeropuerto Internacional de Chihuahua, el atleta compartió un recuerdo que lo acompañó durante años: “De niño, esto parecía imposible. Recuerdo que desde el patio de mi casa miraba pasar los aviones y mi mamá decía que ahí solo viajaba la gente con dinero. Hoy, gracias al deporte, a la disciplina y al trabajo, voy a subir a uno por primera vez”, expresó con emoción. Pocas frases resumen tan bien lo que puede significar el deporte cuando se le da la oportunidad de cambiar una vida.

Para Cleto, el viaje representó mucho más que un traslado a la capital del país: fue la confirmación de que los sacrificios cotidianos sí tienen recompensa. “Un día estás trabajando, y al otro te toca ir a la ciudad por el deporte. Todo sacrificio tiene su recompensa”, señaló, con la sencillez de quien no necesita adornar la verdad para que pese.

Su historia deportiva respalda cada palabra: conquistó la prueba de las 100 Millas del Ultramaratón Caballo Blanco 2026, recorriendo 160 kilómetros en 22 horas y 40 minutos, una de las pruebas de resistencia más exigentes del país, y además lideró el Ultramaratón de los Cañones en la categoría libre de 18 a 39 años, consolidándose como una de las grandes figuras del atletismo de montaña en Chihuahua.

Y a pesar de todo lo ganado, Cleto no se conforma: “Nunca me he sentido completamente listo. Pero tampoco quiero vivir preguntándome: ¿Y si lo hubiera intentado? Así que… vamos por más”, afirmó, dejando claro que su ambición sigue tan viva como sus piernas en la sierra. Sobre la constancia que lo trajo hasta aquí, fue igual de honesto: “Soy el único que siguió entrenando, aun cuando no ganaba. Porque el verdadero progreso nace cuando nadie está mirando”, comentó, en una frase que bien podría colgarse en cualquier vestidor del estado.

De mirar aviones desde la Sierra Tarahumara a subirse a uno por primera vez gracias al deporte: la historia de Juan Cleto es de esas que le recuerdan a Chihuahua por qué el talento de esta tierra no necesita explicaciones, solo la oportunidad de ser visto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *