Paola Rivera renueva con San Martín: en Perú ya la adoptaron y a Chihuahua no le queda de otra más que compartirla

Hay jugadoras que se ganan un contrato, y hay jugadoras que se ganan un país entero. Paola Rivera, armadora chihuahuense, entra claramente en la segunda categoría: acaba de renovar con la Universidad de San Martín de Porres para disputar una temporada más en la Liga Peruana de Voleibol, después de una campaña con las “Santas” que la dejó como una de las mejores extranjeras del circuito. En Perú ya la quieren tanto que hasta le pusieron sobrenombre eterno.

El anuncio lo hizo el propio club en redes sociales con un mensaje que no necesita traducción: “Donde hay corazón siempre hay Pao. La mexicana más querida sigue siendo Santa”, publicó la directiva peruana, dejando claro que la renovación no fue solo por números en la cancha, sino por el carisma que se cargó desde que llegó a la institución. Cuando un club extranjero te adopta así, ya no eres refuerzo: eres patrimonio.

Y patrimonio con currículum, porque en San Martín no cualquiera se vuelve pieza clave: Rivera se ha ganado el reconocimiento de Jugadora Más Valiosa y hoy es una de las armadoras más influyentes de la liga peruana, con esa capacidad de distribuir juego y liderar que en el voleibol vale más que cualquier ataque vistoso. Repartir bien el balón es un arte que pocas dominan, y ella ya lo tiene patentado del otro lado del continente.

Pero antes de volver a ponerse la camiseta de las Santas, Paola tiene pendientes con el tricolor. Apenas viene de conquistar el oro en el Final Four Femenil NORCECA 2026, celebrado en Ponce, Puerto Rico, y ahora se prepara para uno de los compromisos más grandes del año: formará parte del equipo mexicano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, del 24 de julio al 8 de agosto. De Perú a Puerto Rico y de ahí a República Dominicana; la agenda de esta chihuahuense ya se lee como itinerario de selección nacional, no de club.

Con contrato renovado en Perú y una cita centroamericana en puerta, Paola Rivera sigue construyendo una carrera que ya no cabe en un solo país. Y mientras en Lima la reclaman como propia, aquí en Chihuahua nos queda claro que, aunque juegue de Santa allá, la marca sigue siendo 100% de esta tierra.

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