Chihuahua se roba el show en Tlaxcala: oro, dos bronces y México dominando como no lo hacía en diez años

Mientras aquí en el norte seguimos discutiendo beisbol jornada tras jornada, el atletismo chihuahuense se fue calladito hasta Apizaco, Tlaxcala, y volvió con tres medallas que ya quisieran presumir varios estados con más presupuesto y menos resultados. En el Campeonato NACAC de Atletismo Sub-18 y Sub-23, Jesús Vázquez se colgó el oro, y Georgina Sosa junto con Ángel Botello sumaron sendos bronces para la delegación mexicana. Nada mal para una entidad que casi siempre se roba los reflectores del box y el rodeo, pero que en la pista tampoco se anda con juegos.

El más grande de la noche fue Vázquez, campeón en salto de altura Sub-23 tras superar el listón en 2.14 metros, marca personal incluida. No nomás ganó: dejó su mejor versión en el momento exacto, que es justo lo que separa a un campeón de un competidor más. Con ese salto, se llevó el oro y le dio a México una medalla más en el medallero continental.

Desde la misma Ciudad Deportiva de Alto Rendimiento de Apizaco, Georgina Sosa hizo lo suyo en los 800 metros planos, deteniendo el reloj en 2:09.38 para subirse al podio con bronce. Una carrera que la sigue consolidando entre las mejores fondistas juveniles del continente, de esas atletas a las que conviene irles siguiendo la pista —nunca mejor dicho— para las próximas citas internacionales.

Y para no dejar el podio incompleto, Ángel Botello se metió al decatlón —la prueba que separa a los atletas completos de los que solo son buenos en una cosa— y acumuló 6 mil 65 puntos tras las diez disciplinas, resultado suficiente para el tercer lugar general y otro bronce para México. Diez pruebas distintas y ni una donde se le viera cómodo perder.

Las tres medallas chihuahuenses fueron parte de una jornada histórica para la delegación nacional, que terminó en primer lugar del medallero general con 63 preseas, dejando bien atrás a Jamaica, que cerró con 45. Que México le gane el medallero a Jamaica en pista y campo no es cualquier cosa, y que Chihuahua haya puesto su granito de arena en ese dominio tampoco pasa desapercibido.

El certamen, que reunió a representantes de 26 países de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, marcó además el regreso de una competencia continental de esta magnitud a México después de una década completa sin ser sede. Los tres chihuahuenses llegaron con su lugar bien ganado, tras destacar en la Olimpiada Nacional CONADE, y hoy regresan a casa con la mira puesta en competencias continentales, mundiales y, más adelante, en la categoría mayor con la selección nacional. Si esto es lo que hacen en Sub-18 y Sub-23, la afición ya puede ir apartando lugar para verlos en escenarios todavía más grandes.

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