Mientras aquí seguimos discutiendo beisbol jornada tras jornada, del otro lado del mundo una chihuahuense andaba escribiendo su propia historia de campeón: Gaby Saad se proclamó monarca de la Liga Femenil de Líbano con el club Homenetmen Antelias, tras imponerse a Sporting Al Riyadi en la serie por el título. Otro nombre más para presumir cuando alguien pregunte de dónde sale el talento deportivo de esta tierra.
Y no fue de esas campeonas de banca que se cuelgan medalla por estar en el roster: Saad fue pieza clave en la campaña libanesa, desempeñándose tanto de guardia como de alera, con un liderazgo y experiencia que ayudaron a que Homenetmen Antelias se mantuviera entre los mejores equipos de la temporada hasta cerrar con el título. Cuando una jugadora extranjera se vuelve indispensable en dos posiciones distintas, ya no es refuerzo: es motor del equipo.

Su currículum, además, no empieza ni termina en Líbano. La chihuahuense ya tiene experiencia defendiendo la camiseta de la Selección Mexicana, donde se ha consolidado como una de las jugadoras más importantes de su generación, gracias a su visión de juego, intensidad defensiva y esa capacidad de dar la cara en los momentos que realmente pesan. De esas jugadoras que uno quiere ver con el tricolor puesto en cada torneo importante.
Y como todo buen mes para el baloncesto mexicano femenil, la buena noticia no se quedó sola: Dana Soto, originaria de Aguascalientes, también brilló con Dragonas Importadora Alvarado en la Liga Basquet Pro Femenina de Ecuador, ayudando a su equipo a llegar hasta la final del campeonato. Entre Saad y Soto, queda claro que el basquetbol mexicano ya no se conforma con jugar bien en casa: se está yendo a ganar afuera, y de paso dejando en claro que el talento nacional no tiene por qué quedarse esperando oportunidad en su propio país.

