Los pitchers mandaron, los bates fallaron en lo que importaba y los Dorados se van de Cancún barridos: 2-1

Cuando el pitcheo de ambos lados está funcionando de verdad, los juegos se deciden en detalles pequeños y momentos puntuales. Los Dorados de Chihuahua lo saben bien después de este sábado en el Estadio Beto Ávila Sherwin-Williams: conectaron más hits que los Tigres de Quintana Roo, pusieron más corredores en circulación, y aun así se fueron con la derrota 2-1 que cerró la serie en Cancún con barrida incluida. El beisbol a veces es así de poco sentimental.

Emilio Vargas hizo su parte y de sobra

Por los Dorados, Emilio Vargas entregó una apertura de las que se recuerdan: seis entradas, un solo imparable permitido, una base por bolas y cuatro ponches para mantener completamente en silencio a la ofensiva felina. Eso es trabajo de calidad, del que le da a su equipo todas las herramientas para ganar. Lo que pasó después ya no fue culpa del montículo chihuahuense.

Darius Vines respondió con la misma moneda

Del otro lado, el derecho Darius Vines no se quedó atrás: seis entradas en blanco, cuatro imparables permitidos y cuatro ponches para frustrar una y otra vez los intentos de Chihuahua por abrir el marcador. Seis entradas sin carreras de cada lado es el tipo de duelo que pone nervioso al más tranquilo en las gradas, porque todos saben que el primero en parpadear pierde.

El séptimo inning y el elevado que rompió el cero

Quintana Roo fue el primero en anotar. Calvin Estrada abrió la séptima con imparable y llegó hasta la antesala, y J.J. Matijevic lo trajo al plato con un elevado de sacrificio al jardín central para el 1-0 que nadie quería ceder. Una carrera en ese contexto de juego pesa como tres en uno normal.

Rainer Núñez y el jonrón que cerró el argumento

Por si la ventaja mínima no fuera suficiente presión, en la octava baja Rainer Núñez castigó un lanzamiento de Braden Webb y desapareció la pelota por el jardín izquierdo con cuadrangular solitario para el 2-0. Cuando la diferencia llega en cuadrangular, al equipo que va abajo le quedan tres outs para producir el milagro y nada más.

La novena del “casi” que no alcanzó

Los Dorados no se rindieron. Juan Yépez abrió el noveno con doblete y Carlos Muñoz respondió con un sencillo productor al jardín central que puso el marcador 2-1 y dejó la carrera del empate en circulación. En ese momento, cualquier cosa era posible, pero el cerrador José Adames apagó la amenaza y se acreditó su octavo salvamento de la temporada. Así, sin drama extra, terminó la serie.

El número que explica todo: 1 de 10 con hombres en posición

Los Dorados terminaron con siete imparables contra apenas cuatro de los Tigres, lo que en papel suena a superioridad ofensiva. El problema está en la estadística que duele: 1 de 10 bateando con hombres en posición de anotar y siete corredores dejados en circulación. Esos son los partidos que se escapan por el drenaje, no los que te arrebatan a la fuerza.

Lo mejor de cada bando

Por Chihuahua, Yépez fue el más activo con 2 de 4, carrera anotada y el doblete del noveno; Muñoz aportó el único remolque dorado de la noche. Por los Tigres, Estrada anotó la primera y Núñez fue el héroe con el cuadrangular que terminó siendo el batazo del partido. La victoria fue para el relevista Moisés Díaz, el revés para Dereck Rodríguez.

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